Nos Comentan

¡Compártelo!

“El que reciba en mi nombre a uno de estos niños, a mí me recibe; y quien me recibe, no me recibe a mí, sino al que me ha enviado”  Ev. S. Marcos 9, 37

* El día seis de julio al recoger el dinero recaudado en una de las “huchas solidarias” que habíamos colocado en una frutería de la Plaza de San Andrés de Valladolid, noté que había más dinero que lo habitual en otras ocasiones, y se lo comenté a los dueños.

Me contestaron: Estamos emocionados. Hace unos días, vino una niña de siete años y metió catorce Euros en monedas pequeñas en la hucha. Nos comentó su madre que las chucherías que le dan su familia, las vende a sus amiguitas, y lo que saca es para la hucha para ayudar a los niños africanos.

*Una farmacéutica en la calle Linares de la ciudad de Valladolid, todas las veces que vamos a recoger el dinero de la hucha, saca de la caja un billete de 20 Euros que lo añade con rapidez al importe recogido de la hucha.

Todos los días comprobamos la generosidad de muchas personas, en ocasiones sin demasiados recursos económicos, que están deseosos de ayudar y cooperar con personas más necesitados que ellos.

*En los últimos días del mes de Agosto de este año 2020, tan complejo, visitamos la “Churrería Rita”, en la ciudad de Valladolid, para recoger la recaudación de los últimos meses de la hucha que pusimos para ayudar al Hospital Monkole. La tónica general de todas las visitas efectuadas esa mañana había sido de ver poca recaudación en las huchas, debido a la pandemia del Coronavirus, el verano y el confinamiento generalizado de la población en casi tres meses; sin embargo, en este caso, y a pesar de que la hucha no estaba a la vista, se encontraba totalmente llena de monedas. Al entablar conversación con la encargada del establecimiento nos detalló el funcionamiento de la misma durante estos meses:

“La hucha la tuvo que retirar del mostrador con motivo de a una inspección de Sanidad por la pandemia; los clientes que van a desayunar y que echaban de menos la hucha a la vista, en su mayoría funcionarios de un edificio estatal que hay en la zona, todos los días recaudan las monedas de las vueltas del importe del desayuno y la meten en una bolsa de plástico que entregan a la encargada para que las introduzca en la hucha”.

Nos cuenta también que hay muchos niños que acuden con sus padres a la churrería y que llevan, junto con sus monedas para ayudar a los niños africanitos enfermos del Congo, unos paquetitos para endulzar los cafés de “azúcar moreno”, en consonancia con el color de la piel de los niños hospitalizados, para enviar también a dichos niños. Así, aparte de las monedas que contenía la hucha, la encargada nos dio un buen montón de esos paquetitos de azúcar moreno para enviarlos con el dinero al Hospital Monkole.

Es un ejemplo más de que hay muchas personas que, a pesar de las dificultades, es muy generosa y se las ingenia siempre para ayudar a los más necesitados.

Leave A Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *