República Democrática del Congo

LA REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO

La República Democrática del Congo es un país de la región ecuatorial de África, que comprende gran parte de la cuenca del río Congo con una longitud de 4.700 km, cuyo caudal sirve como transporte y vía de comunicación entre las diferentes regiones del país y otros países limítrofes.

Con una superficie de 2.344.858 km2 (equiparable a casi toda Europa Occidental), es el segundo país más extenso de África y limita con la República Centroafricana y Sudán del Sur al norte, Uganda, Ruanda, Burundi, y Tanzania al este, Zambia y Angola al sur, y la República del Congo al oeste.

El país ha estado marcado por la guerra y una historia complicada: tras décadas de una controvertida gestión colonial (1908-1959), el país estuvo gobernado durante más de 30 años por Joseph-Désiré Mobutu, adoptando el país el nombre de Zaire. Actualmente, el país es gobernado desde hace 15 años por Joseph Kabila, bajo la estructura de república y dentro del marco de una constitución adoptada en el año 2005.

La religión mayoritaria es la católica (50%), seguida del protestantismo (20%), la musulmana (10%), kimbanguista (10%) y otras religiones locales (10%).

La lengua oficial es el francés que coexiste con otras cuatro lenguas nacionales: lingala, swahili, kikongo y tshiluba. Además, se cuentan hasta 400 los dialectos que son hablados entre las diferentes tribus.

La República Democrática del Congo es un país extremadamente rico en recursos naturales, ya que en su territorio se puede encontrar cobalto, cobre, petróleo, zinc, diamantes, uranio e incluso coltán, un mineral imprescindible para la fabricación de dispositivos de telefonía móvil. Esta riqueza no es proporcional al nivel de desarrollo del país ni a la capacidad económica de su población; tras ser el último país según el Índice de Desarrollo Humano propuesto por Naciones Unidas en 2011 y 2013, en el 2016 la RDC ocupa el puesto 176 de 188 a nivel mundial.

El país cuenta tan sólo con 2.800 km de carreteras asfaltadas (2% del total de carreteras), sólo el 10% de sus aeropuertos se encuentran asfaltados y los 4.000 km de red de trenes construida en la época colonial está deteriorada y en desuso desde hace décadas por falta de mantenimiento. 

El número de teléfonos fijos es igual a cero. Tan sólo desde hace menos de 8 años la población ha podido tener acceso a la telefonía móvil y a día de hoy casi el 40% de la población tiene teléfono móvil. Gracias al desarrollo del sector de telecomunicaciones, las comunicaciones se han mejorado también a través del uso de internet, sin embargo, se considera que tan sólo el 2% de la población tiene acceso a internet.

Este nivel de desarrollo crea en sus gentes un nivel de vida muy precario y en la mayoría, mísero. De los casi 80 millones de habitantes, el 63% viven en situación de extrema pobreza. Tan sólo el 52% tiene acceso a agua potable y el 11% acceso a electricidad. Su esperanza de vida es de 56 años (82 en España) y el 43% de la población tiene menos de 15 años, siendo la edad media de la población de 18 años. El índice de crecimiento anual de la población anual es de 2,45%.  El índice de nacimientos es de 35 por cada 1.000 habitantes, valor casi 4 veces superior al de España, Francia e Italia.

La economía del país ha estado gravemente perjudicada después de la época colonial (1960) por las diferentes etapas de guerra y por prácticas de corrupción llevadas a cabo tras la etapa de descolonización. Aunque las reformas realizadas por el gobierno en la última década refleja una ligera mejora en el desarrollo económico del país, la capacidad de adquisición de su población sigue siendo reducida. El PIB por habitante en 2017 es de 474 $ (54.400 EEUU, y 33.800 España). Aunque actualmente el índice de inflación se encuentra estable, hace poco más de una década los valores de inflación anual superaban resultados de 23.000%.

Los hospitales y centros de salud, creados la mayoría en la época colonial, se encuentran en su mayoría en un estado de mantenimiento y de higiene inapropiado para una asistencia de calidad mínima y sobre el total de la población, sólo el 28% de la población tiene acceso a ellos. Esta situación dificulta el acceso a la sanidad y, junto con las condiciones de vida de la población, traen consigo resultados de mortalidad alarmantes: por cada 100.000 niños nacidos vivos,  693 madres mueren durante el parto. A su vez, de cada 100.000 niños nacidos vivos, 7.100 mueren en los días después del parto. Este escenario de desarrollo, junto con la existencia en el entorno de enfermedades tropicales sobre las cuales no existen vacunas preventivas y en algunos casos ni tratamiento, crea en la población un estado de salud que dificulta un nivel de calidad de vida digno, ni mucho menos comparable con el de los países desarrollados.

Las enfermedades tropicales e infecciosas son otro punto de deterioro de la salud de la población y una de las principales causas de muertes. El acceso a los tratamientos es muy difícil y en muchas localizaciones, inexistente. La malaria, enfermedad parasitaria transmitida por el mosquito Anopheles, causa en República Democrática del Congo más de 78.000 muertes anuales. La población infectada por el virus del SIDA (VIH) es más de 440.000 habitantes, y este hecho causa más de 24.000 muertes anuales, de los cuales el 25% son niños menores de 5 años. Otras enfermedades infecciosas como la tuberculosis, la diarrea sanguinolenta, el dengue, el cólera, la enfermedad del sueño o la fiebre amarilla, causan deterioros y muertes en la población debido a la incapacidad de obtener un tratamiento en un centro sanitario apropiado.